martes, 21 de diciembre de 2010

En punto de las 11: 30 am daba inicio el informe de la Lic. Rebeca Canales de Garza



Durante los tres años destacó el beneficio de más de 7 mil 190 niños de primaria dentro del programa Desayunos Escolares a quienes se les dotó 3 millones 16 mil raciones alimenticias.
Buenos días.
Hace ya algunos años, cuando yo era una niña, mi padre se encontraba en el jardín plantando un árbol pequeño, de un tamaño no mayor a un arbusto. Me dijo que en un futuro, al pasar quizá unos 10 o 20 años, este arbolito crecería y daría una hermosa sombra, si lo cuidábamos bien entre todos los miembros de la familia. A esa edad, 10 o 20 años me parecían una eternidad y lo primero que pensé es que no tenía caso el invertirle tanto tiempo a un árbol que podría morir en el transcurso de su crecimiento. Mi padre miró la duda en mis ojos y me dijo: “algún día lo entenderás”.
Las inclemencias climáticas y algunas plagas azotaron en su contra, pero al final de cuentas ese arbusto sobrevivió y se desarrolló en un gran árbol que arropa ese jardín con una sombra magnifica.
Lo más importante fue la lección que mi padre me enseñó ese día, que por más insignificantes que parezcan nuestras acciones y por más lejos que veamos nuestros sueños, la constancia y la unión siempre nos ayudarán a alcanzarlos.
Así es nuestra ciudad. Con el pasar de los años se ha ido transformando poco a poco, a través de pequeñas acciones que se han convertido en excelentes resultados. Esto desde luego ha requerido del trabajo de todos los ciudadanos, de nuestro esfuerzo e interés por hacer de Nuevo Laredo una mejor ciudad para nosotros y para nuestros hijos.
Este ideal ha guiado mi labor dentro del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia y, en el marco del cierre de la administración 2008-2010, vengo a presentar a Ustedes el crecimiento y los frutos que nuestro árbol ha arrojado, con la participación de todos y cada uno de Ustedes.
Ante todo, un proyecto social requiere de sensibilidad, que nos permita comprender el sentir de nuestra gente, sus expectativas y sus necesidades.
Nos acercamos a las colonias, escuchamos a la población, revisamos los programas existentes y diseñamos nuevas formas de trabajo, sumando siempre a las asociaciones civiles y organismos no gubernamentales.
En nuestros tres años de gestión adoptamos acciones exitosas previamente creadas, porque demostraron ser lo que la comunidad requería. Dimos seguimiento a programas de altruismo que la Federación y el Estado propusieron, ya que constatamos el beneficio para nuestra ciudad.
No se trataba de cambiar los esquemas y reinventar los procesos, para iniciar desde cero. Después de todo, el árbol ya estaba sembrado e iba creciendo de manera ordenada.
Un crecimiento visionario que tuvieron nuestros amigos, el Gobernador del Estado, Ing. Eugenio Hernández Flores y su esposa la Sra. Adriana González de Hernández, Presidenta del Patronato del Sistema DIF Tamaulipas, al establecer acciones que dirigieran acertadamente el rumbo del Estado y de cada municipio que lo compone.
Acciones que requirieron de constancia por parte de los gobiernos locales que tuvimos la oportunidad de adoptarlos en nuestras ciudades.
Fuimos dos administraciones las que, aún con nuestras maneras particulares de trabajar, compartimos una sola visión comunitaria: la visión de Eugenio Hernández y de Adriana González.
La constancia es necesaria para culminar cualquier proyecto humano, sortear las adversidades y perseverar en el bien común. Requiere de una fuerte voluntad, de llevar a cabo acciones pequeñas pero continuas, que se consoliden en hábitos de bienestar.
Hábitos como la sana alimentación y crecimiento de los más de 7 mil 190 niños de primaria que reciben Desayunos Escolares quienes durante esta administración se beneficiaron con la dotación de 3 millones 016 mil raciones alimenticias.
Adicional a ello se les otorgaron 36 mil paquetes de “Mi Regalo del Día del Niño”, “Mi Regalo en Vacaciones” y “Mi Regalo Navideño” como incentivo a los estudiantes.
Este programa no podría ser posible sin la participación activa de los comités de madres de familia, a quienes en agradecimiento entregamos 950 paquetes con alimentos y utensilios como estímulo a la importante labor que realizan por la niñez.
Implementamos el Programa Crece Sano, que además de realizar acciones que previnieran la desnutrición y la obesidad infantil, proporcionó 3 mil 500 paquetes de vitamina C a niños en edad escolar.
La buena alimentación se debe de procurar no solo en la escuela, sino también en el hogar, por lo que apoyamos la economía de las familias Neolaredenses, permitiéndoles adquirir a un muy bajo costo una despensa con productos de la canasta básica, a través de los 12 Tianguis Alimentarios y de 12 mil 500 despensas otorgadas.

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